La iniciativa de la Pontificia Universidad Católica de Chile comenzó su trabajo en terreno con talleres que buscan transformar el conocimiento científico, histórico y ambiental en herramientas para comprender y recorrer responsablemente uno de los ecosistemas más singulares de Atacama.
Caldera comenzó a trabajar en una nueva propuesta que busca que residentes y visitantes no solo observen el Desierto Florido, sino que también comprendan qué existe detrás de este fenómeno, su biodiversidad, su historia y la importancia de proteger un ecosistema especialmente sensible frente al cambio climático.
En la comuna se desarrolló el primer taller del proyecto “Recorrido de Interpretación del Desierto Florido: Patrimonio de Biodiversidad en condiciones de Cambio Climático”, iniciativa impulsada por la Pontificia Universidad Católica de Chile y financiada por el Concurso Nacional de Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
El proyecto fue adjudicado a fines de 2025 por Ximena Arizaga, profesora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica, y plantea acercar el conocimiento científico a la comunidad mediante recursos capaces de explicar el valor natural y cultural del territorio.
Caldera ocupa un lugar estratégico dentro de esta propuesta. Su cercanía con el Parque Nacional Desierto Florido, el Parque Nacional Llanos de Challe y sectores como Quebrada de León la convierte en uno de los principales puntos de acceso hacia paisajes de alto valor ecológico, a lo que se suma el permanente flujo turístico asociado a Caldera y Bahía Inglesa.
Una de las acciones previstas será la instalación de un mapa en la plaza de Caldera, desde donde se articulará un recorrido interpretativo por diferentes puntos de la comuna, incluyendo el Paseo Gana, el frontis de la Gobernación Marítima y el paseo Wheelwright.
La idea es que los contenidos puedan ser comprendidos por distintos públicos, especialmente niños y visitantes, entregando información que permita conocer el ecosistema y, al mismo tiempo, promover conductas responsables durante su recorrido.
Pero la biodiversidad será solo una parte del relato. El proyecto incorpora también la historia de Caldera y la relación que sus habitantes han construido con el territorio.
El historiador atacameño Guillermo Cortés trabaja en los contenidos que abordarán la evolución de la comuna y la presencia de pueblos originarios, procurando combinar rigurosidad histórica con un lenguaje accesible para los futuros paneles interpretativos. La iniciativa contempla además un seminario que recorrerá la historia local desde aproximadamente el año 10.000 antes de Cristo hasta la actualidad.
El trabajo desarrollado en Caldera se vincula con una propuesta de mayor alcance que considera un Catálogo de Paisajes de las Áreas Protegidas de Atacama y un Tool-Kit de Infraestructura, pensado para orientar intervenciones turísticas en espacios protegidos de las provincias de Chañaral, Copiapó y Huasco.
La propuesta considera infraestructura modular, replicable y adaptable a las características de cada territorio, buscando compatibilizar el acceso público con la protección de espacios de alto valor natural y cultural.
En momentos en que el Desierto Florido vuelve a concentrar la atención de visitantes y comunidades de Atacama, el proyecto abre así una mirada que va más allá de contemplar las flores: conocer el territorio para entenderlo y recorrerlo sin dañarlo.











