A los 96 años falleció uno de aquellos vecinos cuyo nombre terminó formando parte de la memoria cotidiana de la ciudad. Su trayectoria quedó especialmente vinculada al comercio tradicional vallenarino.
Hay personas que, sin ocupar cargos públicos ni aparecer habitualmente en las noticias, terminan formando parte de la historia cotidiana de una ciudad. En Vallenar, Mario Díaz Vargas fue una de ellas.
Su fallecimiento, conocido durante las últimas horas, generó distintas muestras de pesar y recuerdos entre habitantes de la capital provincial, especialmente entre quienes durante décadas asociaron su figura a uno de los nombres más reconocibles del comercio tradicional vallenarino: “El Porroncito”.
Mario Díaz Vargas tenía 96 años y gran parte de su vida transcurrió en Vallenar, ciudad a la que llegó siendo niño y donde desarrolló una extensa trayectoria laboral.
Fue precisamente el comercio el que terminó convirtiéndolo en un rostro familiar para distintas generaciones. Antes de consolidarse como comerciante establecido, desarrolló diversos trabajos y actividades, formando parte de una generación para la cual comenzar a trabajar tempranamente era parte de la realidad cotidiana.
Con el paso de los años, su historia quedó especialmente unida a “El Porroncito”, establecimiento que funcionó en diferentes puntos de Vallenar y que terminó instalándose en la memoria de quienes conocieron el centro de la ciudad durante las últimas décadas.
Más que reconstruir cada etapa de esa trayectoria, su fallecimiento permite mirar hacia un patrimonio que muchas veces no aparece en monumentos ni edificios: el de las personas que dieron vida a los barrios, calles y comercios de una ciudad.
Almacenes, restaurantes, tiendas, talleres y pequeños negocios han sido durante décadas lugares de encuentro y conversación. Detrás de muchos de ellos existieron hombres y mujeres cuyos nombres terminaron siendo tan reconocibles como los propios establecimientos.
Mario Díaz perteneció a ese Vallenar.
Por eso, durante las últimas horas su nombre y fotografías han vuelto a circular en medios y redes sociales. Los mensajes no recuerdan solamente al comerciante, sino también una determinada forma de vivir la ciudad y relacionarse con quienes diariamente transitaban por sus calles.
“El Porroncito” quedó inevitablemente asociado a su figura y a una época del comercio vallenarino que fue cambiando junto con la propia transformación urbana de la capital del Huasco.
Nacido en 1930 y radicado en Vallenar desde su infancia, Mario Díaz Vargas alcanzó a ser testigo de buena parte de esos cambios durante casi nueve décadas de vida vinculada a la ciudad.
Hoy Vallenar despide a uno de esos personajes que ayudan a explicar su identidad desde la vida cotidiana.
A los 96 años se va Mario Díaz Vargas. Queda su nombre asociado al comercio tradicional, a “El Porroncito” y, sobre todo, a la memoria de generaciones de vallenarinos que alguna vez se encontraron con don Mario detrás de un mostrador.










