Experiencias desarrolladas en Tierra Amarilla y Alto del Carmen están evaluando el comportamiento de nuevas especies frutales bajo las condiciones climáticas y productivas de Atacama. Los resultados podrían aportar nuevas opciones para diversificar la actividad agrícola.
¿Pueden los paltos transformarse en una alternativa para los agricultores de Tierra Amarilla? ¿Cómo responden los cerezos a las condiciones del Valle del Huasco? Dos experiencias que actualmente se desarrollan en Atacama buscan comenzar a responder esas preguntas.
Entre el 1 y el 4 de septiembre, el equipo de Elemental recorrió distintos sectores de la región para conocer el avance de iniciativas experimentales destinadas a evaluar nuevas especies frutales y ampliar las alternativas productivas disponibles para la agricultura atacameña.
Uno de los pilotos se encuentra en Tierra Amarilla, donde se está estudiando una plantación experimental de paltos. El objetivo es obtener información técnica y productiva sobre el comportamiento de esta especie bajo las condiciones propias del territorio antes de determinar su eventual viabilidad como alternativa para los productores.
La experiencia adquiere especial interés en una región donde la agricultura enfrenta restricciones asociadas a la disponibilidad de agua y a condiciones climáticas que obligan a evaluar cuidadosamente cualquier nuevo modelo productivo.
Durante la visita también se sostuvo un encuentro con representantes de la Junta de Vigilancia del Río Copiapó, donde se abordaron los desafíos asociados a la incorporación de nuevos cultivos y la necesidad de coordinar acciones que permitan avanzar en la diversificación agrícola.
Pero las pruebas no se concentran únicamente en la Provincia de Copiapó.
En Alto del Carmen, específicamente en Agrícola Río El Tránsito, se desarrolla otro modelo experimental, esta vez con cerezos, destinado a conocer cómo responde esta especie a las condiciones del Valle del Huasco.
El piloto forma parte del proyecto IFI Frutícola y busca incorporar conocimiento especializado que permita determinar nuevas posibilidades de desarrollo para la agricultura del valle.
La apuesta por diversificar, según sus impulsores, no pretende desplazar los cultivos que históricamente han sostenido la actividad agrícola regional, sino sumar alternativas y generar información que permita a los productores tomar decisiones con mayor respaldo técnico.
El director ejecutivo de Elemental, Mariano López, resumió ese desafío señalando que “la innovación solo genera un impacto real cuando llega al campo y responde a las necesidades de los productores”.
Tanto las pruebas con paltos como con cerezos se desarrollan en el marco del Plan de Acción IFI Frutícola, que contempla transferencia tecnológica, articulación territorial y búsqueda de nuevas oportunidades productivas.
Los resultados de estos pilotos serán relevantes para determinar hasta dónde pueden avanzar estas alternativas. Por ahora, Atacama está utilizando el propio territorio como campo de prueba, buscando respuestas sobre qué especies pueden adaptarse, bajo qué condiciones y con qué posibilidades reales de transformarse en una opción para sus agricultores.










