La iniciativa será desarrollada en la Escuela Especial María Luz Lanza Pizarro y contempla una sala de psicomotricidad, actividades deportivas y espacios de participación para estudiantes con discapacidad y sus familias.
Un total de 150 estudiantes, principalmente de Copiapó y Tierra Amarilla, serán beneficiados con el proyecto “Educando desde el movimiento no hay barreras”, iniciativa que busca generar nuevas oportunidades de actividad física, recreación y desarrollo de habilidades para niños, niñas y jóvenes con discapacidad.
El proyecto fue adjudicado a través del Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos (FONAPI) 2026 y será ejecutado junto a la comunidad de la Escuela Especial María Luz Lanza Pizarro, con participación activa de su Centro de Padres y Apoderados.
Una de las principales acciones será la habilitación de una sala de psicomotricidad, cuyo equipamiento será financiado con recursos de Senadis y utilizado con apoyo del equipo multidisciplinario del establecimiento.
La iniciativa también considera actividades deportivas con apoyo del Instituto Nacional de Deportes (IND) de Atacama, además de un torneo inclusivo, una feria del bienestar y espacios destinados a las familias y personas cuidadoras.
La directora regional de Senadis Atacama, Gabriela Villanueva Fuentealba, destacó que el proyecto apunta a transformar la inclusión en oportunidades concretas de autonomía y participación, relevando especialmente que la iniciativa surgió desde las propias necesidades identificadas por la comunidad.
Precisamente, uno de sus elementos distintivos fue el protagonismo del Centro de Padres y Apoderados, que junto al establecimiento y las familias participó en la formulación y gestión de la propuesta.
“Este proyecto representa mucho más que la implementación de nuevas actividades: es una oportunidad para crecer en un entorno que cree en la inclusión”, señaló su presidenta, Paola Barrera Martínez.
La directora de la escuela, Katherine Iribarren, destacó por su parte el valor educativo de la iniciativa, señalando que el movimiento, el juego y el deporte permiten desarrollar aprendizajes, fortalecer vínculos y contribuir a derribar barreras.
El proyecto contempla además la colaboración de distintas instituciones regionales, buscando que los nuevos espacios y actividades puedan proyectarse en el tiempo y fortalecer el trabajo conjunto entre estudiantes, familias, comunidad educativa y organismos públicos.











